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Entrevista con Gemma Reguant

ENTREVISTA CON GEMMA REGUANT
Por Emma Bouisset (20 de Junio de 2005)  


“Debe de haber una unidad entre la voz y aquello que queremos expresar”

Gemma Reguantes una mujer de teatro. Actriz y profesora de técnica vocal y expresión oral en el Institut del Teatre de Barcelona, tiene muy claro que el trabajo sobre un escenario implica pasión y rigor, técnica y emoción, libertad y disciplina. Y es que dicen que los polos opuestos se atraen. Hemos charlado con ella para conocer más acerca de su trabajo y del uso de la voz en el mundo teatral.


Gemma Reguant

¿En qué consiste tu trabajo como profesora de voz y expresión oral? En mi trabajo de expresión oral lo que se busca es generar las herramientas para que el texto que se va a interpretar sobre un escenario llegue al espectador de la forma más clara y expresiva posible. Es una técnica que permite que el teatro en sí, que el texto a interpretar parezca natural en un escenario. Porque si el actor sale a escena creyendo que será muy natural sin haber trabajado esta técnica, el texto, muy probablemente, no llegará como debiera. Y es que el teatro es un artificio que pretende que aquello que decimos sea lo más natural posible. Pero para que así sea, el texto se ha de analizar muy bien y se ha de trabajar mucho para encontrar, día tras día en la función de las 9, esa naturalidad deseada.

¿Cómo se trabaja un texto para conseguirlo, pues?
Jean Louis Barrault dice algo que a mi me gusta mucho y es que el mínimo de cortesía en un texto se entienda y se oiga. Eso sería lo mínimo. Y para conseguirlo hay implicado un trabajo de dicción del texto, de articulación, de análisis de los acentos, trabajo de acento rítmico en la prosa o de acento métrico en el verso. A partir de aquí a esa forma concreta hay que darle un contenido. Digamos que lo que se trabaja es la forma y el contenido. La forma son las palabras y significantes; el contenido es la expresión de lo que decimos que debe estar conectada en algún lugar de nuestro cuerpo aportándonos un sentimiento, una sensación que se transmite al espectador.



¡Pero si esto es lo que hacemos constantemente de forma natural en nuestra vida diaria! ¿Por qué no simplemente reproducirlo en el teatro?
Porque una cosa sería la voz de la calle y otra, la voz profesional.

Es decir que el teatro marca unas mayores exigencias…
Sí, la voz profesional necesita de unas condiciones. Una respiración más libre, un espacio y una presencia actoral y de voz mayor que la necesaria en una conversación en un sofá a una distancia de un metro… Y todo ello, gracias a la técnica, debe llegar de la forma más natural posible. Cuando utilizamos la palabra natural no hablamos del uso cotidiano sino que nos estamos refiriendo a que debe haber una “verdad” en escena. Si no hay una verdad no transmitimos nada. Y para encontrar esta verdad necesitamos, sin duda, de la técnica. Aunque se tengan grandes buenos dones naturales la técnica será necesaria para saber que estamos haciendo el día que esos “dones” naturales no están tan afinados para hacer una función diaria.



¿Estaríamos hablando, también pues, de recursos de salud vocal? Una técnica que nos permita repetir función tras función sin perder capacidad vocal…
Sí, por un lado va la técnica y por el otro la expresión y nosotros intentamos que ambas cosas funcionen conjuntamente. Es decir, que la voz se conecte con el pensamiento y el sentimiento del personaje y, por tanto con el cuerpo del personaje. Con su actitud mental y su actitud corporal. Y que esto dé lugar a una voz concreta ligada a una expresión concreta. Lo que no puede ser es que la voz vaya por un lado y que la expresión vaya por el otro. Debe de haber una unidad entre la voz y aquello que queremos expresar. Que lo voz haga aquello que yo quiero que haga.

¿Y qué ocurre si no se da esta unidad y voz y expresión no van de la mano?
Si la técnica falla la expresión se encuentra encerrada dentro de una prisión y no puede desarrollarse con libertad. Si la técnica falla, la expresión se encuentra limitada. Pongamos un ejemplo: con una ronquera no podemos interpretar a Julieta puesto que Julieta no tiene una voz ronca. Y, al contrario, si hay técnica pero desde un punto de vista muy cerebral, muy mental, muy frío, sin conexión con la respiración, con los sentimientos ni con el contenido expresivo de cuanto hacemos, entonces esa técnica no alcanza el corazón del espectador. Porque de lo que se trata es de tocar el corazón del espectador, no su cabeza.



Un ataque de pánico, un blanco, una incomodidad vocal sobre el escenario: ¿ el trabajo de técnica vocal puede ayudarnos a combatir estos problemas?
Bueno, yo recuerdo que haciendo de actriz en una escena noté una molestia en la voz y necesitaba aclarar la garganta pero no podía toser en mitad de la escena así que aguanté toda la escena hasta que pude salir del escenario… Con la técnica consigues disimularlo hasta que terminas.
El blanco… todos los actores, incluso los que llevan cincuenta años trabajando y son buenísimos, han tenido un día en el cual lo han sufrido. Ingmar Bergman, por ejemplo, lleva apuntador. Es una opción para que el actor se suelte completamente y si se produce un blanco, que no pasa casi nunca pero puede pasar, tiene una ayuda para superarlo. Nosotros, aquí, no llevamos apuntador ni realmente es necesario. Generalmente cuando se da un blanco es solo durante una fracción de segundo, está todo muy mecanizado… aunque el actor lo pasa fatal y cae en el abismo del pánico y piensa que eso que le está pasando es terrible y que nunca más trabajará y que acaba de hundir su carrera… pero, esa fracción de segundo el público ni la percibe, y, generalmente, el texto vuelve solo y sino los compañeros te ayudan. Yo no he tenido ninguno y, por tanto, no puedo hablar pero hay una memoria muscular asociada al gesto, al texto, a la voz que se ha trabajado en los ensayos y funciones; esto hace que funcione todo ante las dificultades o “sorpresas”. Pero esto no lo da ni la técnica vocal ni el trabajo que yo realizo en mis clases. Lo da la dinámica actoral, la experiencia… Hay que trabajar y memorizar bien el texto. Eso es todo.
En cuanto al pánico… nervios se pasan durante toda la vida según dicen todos los grandes actores e experimentados. A mi me preocuparía que alguien no pasara nervios la noche del estreno porque significaría que no le importa lo que hace. Otra cosa es un ataque de pánico… si alguien siente una angustia brutal posiblemente no haya trabajado bien la relajación, no tiene recursos de respiración… La técnica sí puede darte recursos para que los nervios se sobrelleven de forma más tranquila.

Recientemente has impartido un curso sobre voz en el Centre de la Veu Eduardo Ríos. Háblanos de la experiencia…
Realizamos un recorrido sobre cómo preparar un texto basándonos en mi propio método (recopilado, evidentemente, de muchísimos maestros que he tenido). Fuimos de la fonética a la semántica, es decir, desde el análisis del fonema hasta el análisis del significado de lo que decimos. Y lo hicimos a través del cuerpo cogiendo la parte teórica de la lingüística tanto a nivel rítmico (temas de acentos) como a nivel fonético pero con unas características algo especiales. La fonética la hicimos a partir de la eurítmia de Rudolph Steiner, la sintaxis la trabajamos a través de los movimientos corporales, la semántica a través de la respiración y después lo ligamos todo con el ritmo siguiendo las pautas de Salvador Oliva.



Esto lo trabajasteis sobre textos, ¿sería el mismo método para una canción?
Sí, pero la canción te da una partitura más fija. La partitura dramática o de un texto se ha de buscar y ofrece varias opciones, en cambio, con la música, creo que está más fijado.



Para terminar, ¿cómo valoras el nivel de la escena catalana?
A ver, opino que el trabajo del teatro es un trabajo infinito. Pau Casals cuando tenía noventa y pico años le preguntaron: “Pero usted, ¿Por qué ensaya tanto si es el mejor violoncelista del mundo?”, y él contestaba: “Es que necesito mejorar”. Cualquier arte tiene un gran camino por recorrer. Así, en los escenarios encuentras actores que han hecho una evolución positiva o negativa (con vicios que le han limitado). Pero con un buen trabajo, se mejora muchísimo con el tiempo.

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