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Entrevista con Inmaculada Baztán |
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“Nadie se acuerda de la voz hasta que surgen los problemas” |
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Hasta ahora, habíamos hablado con muchos expertos de diferentes campos relacionados de un modo u otro con el mundo de la voz, sin embargo es la primera vez que nos encontramos charlando con una persona que aúna a un profesional del canto con una maestra: Inmaculada Baztán. Ella es profesora de Educación Primaria y de Técnica Vocal, así como cantante profesional. |
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Inmaculada Baztán
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La primera pregunta es más que obligada… ¿Se pueden conjugar ambas carreras? Sí, perfectísimamente, siempre y cuando uno tenga la formación vocal suficiente como para poder controlar la voz en todo momento. Además, ésto tiene que ir unido con una parte de autocontrol, de manera que eso a la voz no le perjudique. Por otro lado, de este modo ante tus alumnos siempre tienes mucha más autoridad. |
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Como maestra, ¿no se fatiga mucho la voz lidiando cada día con alumnos? ¿Cómo afrontar después un concierto? Si tienes una buena formación, repito, y en todo momento controlas tu voz, entonces, en teoría, no debería perjudicar. Qué duda cabe que, a lo largo del día, además de estar enseñando el cansancio físico se va acumulando también, y a la hora de dar un concierto siempre habrá que abordarlo con mucha más, no sé si decir, “precaución”, pero sí con mucha más inteligencia y racionando bastante más las fuerzas. Es un cansancio físico que puede acompañarse de cansancio vocal, pero eso es algo que nos pasa a todos a lo largo del día.
La parte emocional de la enseñanza puede afectar al cansancio de la jornada. ¿Existe la posibilidad de ejercer algún control vocal en ese sentido para estar bien para el recital? Para mí, el hecho de tener un concierto al final del día ya resulta motivador. Por este orden considero que me afecta más primero el cansancio físico que voy acumulando a lo largo del día… o de la semana (no es lo mismo tener un concierto en lunes o en viernes). Para mí esta fatiga es la más importante. Es el 90% del concierto. Después, viene el cansancio emocional o psicológico que pueda llevar acumulado y, por último, el cansancio vocal. Es el que menos me preocupa. En mí. Los demás, no sé. Sí que, antes de un recital, procuro cansarme menos físicamente (estando más rato sentada en clase o programando actividades para no tener que estar todo el día gastando el caudal vocal). |
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Durante sus estudios de magisterio, ¿realizó un trabajo específico de la voz? No, solamente mis estudios específicos de canto.
¿Y no cree que sería necesario incluir clases específicas de voz para los futuros maestros? Creo que sí deberían estar incluidas. Nadie se acuerda de la voz hasta que surgen los problemas. Debería ser una asignatura, como mínimo, incluida dentro de las que llaman optativas. |
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¿Se ven muchos problemas de voz entre sus compañeros? Sí, sí. A lo mejor no aparecen en los primeros diez o quince años. Pero tengo compañeros a los que todavía les quedan diez, quince o veinte años de enseñanza y tienen la voz muy mal. Ello da origen a muchas bajas laborales. Sería muy interesante que las empresas que se dedican a la docencia impartieran una formación a sus empleados de este tipo. Lamentablemente, esto no ocurrirá, como siempre, hasta que sea un problema para la Seguridad Social. Cuando empiece a generarle más gastos que otra cosa, entonces empezarán los programas de prevención. Y esto debería considerarse casi un riesgo laboral en nuestro gremio. |
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Hemos hablado de los profesores pero, ¿qué hay de los alumnos? En los últimos años que estoy en el colegio, rara es la vez que no tengo un alumno con nódulos, pólipos o con algún tipo de patología vocal.
¿Cuáles cree que son los motivos? Pues, desde la escucha de música frenética con los cascos que ni tan solo se quitan para hablar, el ruido ambiental que tenemos permanentemente que nos obliga a elevar la voz y que en las familias tampoco hay un control sobre eso. Ahora, hay mucha gente que está hablando a gritos. No hay una educación vocal y no ya por los gritos en sí mismos sino porque estás molestando al vecino de al lado. |
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Por otro lado, ¿cree que los hijos copian a los padres? Y tal vez el modelo no es como debiera ser… ¿Los padres? Los padres chillan a los hijos. Y en las entrevistas que tengo con las familias me confiesan “mi hijo me obedece ya solamente cuando le estoy chillando”. ¿Por qué le chillas? No hace falta. Es un problema también de límites. Es una cuestión ya pedagógica pero no hay que llegar al límite. |
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Si los padres son un modelo, ¿el profesor también es un ejemplo a imitar? Lo es. Una clase es el reflejo de lo que es un profesor. Y la clase debería hacer lo que tú quieres que haga. No solo en cuestión de hábitos sino también a la hora de hablar reposadamente, tranquilamente… el profesor debe tener, asimismo, la capacidad de permitir la expresión al alumno. Y ahí está su función. |
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¿Utiliza técnicas del canto para su día a día en clase? Sí. Por ejemplo, la respiración a la hora de dar un chillido controlado. Hay una técnica que te permite en un momento dado hacer una exclamación monosilábica para reclamar la atención… porque, efectivamente, no hay que estar todo el rato chillando. No es un recurso óptimo. También hay momentos en los que no hay manera de que te hagan caso y, claro, te enfadas porque emocionalmente llegas al enfado, entonces, respiras tal y como te han enseñado en tus clases de canto, te relajas y tranquilizas y, después, abordas el tema. La formación vocal no solo es importante para el manejo de la voz sino también para tu manera de enfocar distintas situaciones que te pueden llegar a molestar y afectarte emocionalmente.
Qué es más duro, ¿dar un concierto o una clase? Impartir una clase. Porque en un concierto lo controlo todo y en la clase, aparte de estar más horas, siempre estás a expensas de lo que los alumnos demanden. A mi me agota más la enseñanza que estar cantando o preparando un concierto o ensayando… |
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¿La voz está bien considerada dentro del mundo pedagógico? No, porque hasta que no hay problemas nadie repara que tú estás usando la voz constantemente. Y no sólo para la enseñanza, también para las relaciones sociales. Tú vas a pedir algo a un dependiente y vas con una voz carrascosa que araña y eso también te crea una imagen. En la enseñanza reina la ley de la selva. Aguantar hasta quedarse afónico. Hay gente que, de manera natural, controla su voz, tiene una voz impostada sin hacer grandes cosas y permanece toda su vida así. Pero no es lo normal. Es gente muy contada. Entonces, allí sobrevive el que pueda. El que más aguante: tira. |
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Entonces, ¿estamos ante una futura (o actual) cultura del grito (cuanto más grita el profesor, más atiende el alumno)? En algunos casos, sí.
¿Existe alguna posibilidad de reconducir esto? Claro, con formación vocal. Y con lo que hablaba en el inicio de la entrevista: el autocontrol es fundamental. Yo llevo 16 años enseñando y, haciendo una retrospectiva, veo que he cambiado mucho mi manera de estar hablando en la clase. Ahora tengo mucho más control que al principio (también mi formación técnica es mucho más sólida ahora). |
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También es profesora de canto… ¿Cómo ve esta rama de la pedagogía? Hay mucha variedad de técnicas más y menos saludables. Yo con mis alumnos busco la naturalidad de la voz. Pero hay gente muy bruta enseñando. Esta enseñanza requiere inteligencia, no solo por parte del profesor, sino también del cantante.
No hay que creérselo todo… Exacto. Para el alumno es difícil encontrar a un profesor que respete su voz, su naturalidad dentro de las posibilidades que cada uno tiene. |
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¿Y qué buscan sus alumnos cuando acuden a sus clases de canto? Mi experiencia es que quieren oir “¡qué maravillosa es tu voz!”, “tienes la voz del siglo” y “yo te voy a formar y vas a ser el mejor cantante”.
¿Y el compromiso? Todo el mundo quiere oír lo buena que es su voz, pero a la hora de trabajar, ¿quién quiere trabajar? Nadie. Nadie quiere pasarse horas estudiando canto y autocriticándose. Pero no solo analizando lo que oye de su voz, sino viéndose cómo está escénicamente, cuál es su posición corporal, cómo es su comportamiento, qué tics nerviosos tiene a la hora de cantar. Y hacerse una autocrítica muy seria. Eso no lo quiere hacer casi nadie. Y hay pocos profesores que lo hacen y que obligan al alumno a verse, a oírse… Eso molesta mucho. |
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¿El alumno copia modelos? ¿Busca cantar como un cantante de éxito? Sí. La gente tiene un modelo y quiere parecerse a ellos e imita su voz pudiendo llegar, incluso, a tener prácticamente la misma voz. Transforman su voz. No es la suya. Cada uno debe respetar con sus propios medios vocales la voz que tiene. Es la suya y no hay otra.
Cómo es su día a día como cantante y como profesora. Mi día empieza como profesora. Entro a trabajar a las 8h de la mañana en el colegio, salgo a las 17h30. Todo ese rato soy profesora, aunque, a lo mejor, hago un pequeño intervalo a mediodía para vocalizar en clase cuando no tengo a los alumnos. Y luego, a partir de las 17h30 ya soy cantante. |
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Un consejo de salud vocal. No es un truco, ¿no? Porque hay algunos alumnos que además de no querer estudiar y no querer aprovechar su talento y formarlo y desarrollarlo con una buena técnica, están esperando el truquito de turno para poder hacer bien su pieza, un agudo. Y no hay trucos. Hay trabajo y ya está. Nada más. Lo que decía mi maestro, Helmut Lipps: “el talento es un 10%, el resto es trabajo”.
No, no es un truco. Bueno, pues, como consejo de salud vocal diremos que: descanso físico (dormir bien, no pegarse palizones vocalizando) y, por supuesto, trabajar y trabajar. |
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Inmaculada Baztán y Eduardo Ríos
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Entrevista con Sol Muñoz - Castellano
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